Dominique Ansel: El mejor pastelero del mundo sorprende con su kiwi rectangular

Hablar de este chef francés de 38 años es referirse a una marca propia en la creación gastronómica asociada al mundo del bakery y, en específico, a la pastelería. Claro, porque Dominique Ansel ostenta actualmente el honor de ser el Mejor Pastelero del Mundo, nombramiento otorgado por los 50 Mejores Restaurantes del Mundo en abril de este año.

En su carrera las luces son muchas y la creación asociada al bakery es su sello. ¿La última? La barra de sorbete de kiwi. Una refrescante creación que tiene el sabor de kiwi y cuyo aspecto también emula a esta fruta.

Para ello se valió de una forma rectangular cuyo núcleo es helado de vainilla, que está envuelto por sorbete de kiwi sembrado de semillas de amapola para imitar la verdadera fruta. Todo esto está “barnizado” con chocolate “con aspecto borroso” en el exterior para replicar la piel peluda marrón de kiwi. Todo muy detallado para configurar este “kiwi rectangular”.

Así lo describe el propio artista de la repostería. “El kiwi tiene un sabor y una textura únicos: un centro dulce, ligeramente agrio y jugoso, que funciona realmente bien como un sorbete frío y refrescante. Por ello he recreado la piel del kiwi con una capa de chocolate con leche para que sea realmente comestible, y en lugar de las semillas del fruto usamos semillas de amapola”, dice.

Pero tras las luces actuales se esconde una gran historia de esfuerzo. El pastelero francés partió el 2011 con una pastelería en Nueva York, Estados Unidos, que incluía cuatro trabajadores y una cocina de apenas cien pies cuadrados. Desde allí, su éxito ha sido explosivo: dio su gran salto publicitario en 2013 con su “Cronut”, mezcla de croissant y dona, elaborado con masa laminada que constituye un producto azucarado que produce cada mes un sabor diferente para su clientela.

Desde allí, Ansel ha sorprendido con varios postres imaginativos desde el exitoso 2013, incluyendo un “Soufflé mágico”, que mostraba las bondades de este postre de chocolate portable envuelto en una cáscara del brioche de flor de la naranja, un soufflé único que no se derrumba.

Otras creaciones son el “Pinecone de pan de jengibre”, un pastel de capas con una crujiente avellana como base, más una capa de suave pastel, rodeado de mousse de jengibre y unos setenta pétalos de chocolate individuales. También destaca el “Cereal de la mañana de la Navidad”, primer cereal de la panadería disponible en las fiestas de fin de año. Hecho con arroz hervido de chocolate con leche, avellanas caramelizadas y merengues ahumados en miniatura de canela, es otro de los puntos altos de un talento que no para de crear.


Fuentes :
www.star2.com www.standard.co.uk www.metro.co.uk