La Lucila: “Nos alegra mucho ser la pastelería del barrio”

Su propietaria, una mujer talentosa, respetuosa del oficio y del tiempo que se requiere para lograr excelentes resultados, nos recibe en una cálida tarde de fines de febrero…

Ésta es una pastelería ubicada en avenida Dublé Almeyda, casi al llegar a José Manuel Infante, en la tradicional comuna de Ñuñoa. Una de tantas aristas interesantes y diferenciadoras de esta tienda es que todo se elabora acá, en el segundo piso de la casa. Patricia Cáceres es pastelera y aprendió este oficio en Argentina. Con ella conversaremos en esta edición de entrevistas de RedBakery.

¿Qué te atrajo de la pastelería? ¿Cómo fueron tus inicios en este bello rubro?

En realidad puedo decir que fue complejo, ingresé a un restaurant – escuela en Buenos Aires en el año 1994. Allí llegaban personas interesadas en formarse en la cocina de manera tradicional haciendo una pasantía. Este restaurant era Cocina Patagonia de Francis Mallmann. Ingresamos ocho personas. Estuve un verano allí, me tocó la pastelería, no la elegí. Y fue difícil porque significaba atender a los clientes y al mismo tiempo, producir pasteles y postres durante 8 horas. Fue muy duro, complejo y desafiante, pero increíblemente revelador.

Tengo recuerdos de ese primer tiempo como una época muy especial de mi vida, llena de conocimientos y cosas nuevas… encontrarse con algo tan diferente, a pesar que había trabajado toda mi vida atendiendo a comensales en restaurantes, pero nunca dentro de la cocina. Además ese lugar estaba lleno de novedades. Trabajábamos con la mejor materia prima, un equipo muy profesional y apasionado. Fueron ocho meses increíbles en realidad, luego empecé a trabajar con Francis en otro restaurant que él abrió en Puerto Madero, Cholila. Fue una época de grandes desafíos personales.

¿Cómo se define una Pastelería de Autor?

Se refiere a la forma en la que plasmas tu propia experiencia, tu manera de ver la pastelería, la combinación de sabores, texturas, presentación del producto… tu sello personal, el cómo interpretamos aquello que hacemos. Junto a mi hijo Aníbal, elaboramos productos nuevos, con cariño, muy cuidados y diversos, estamos permanentemente cambiando cosas, siempre en movimiento y eso es algo que nuestros clientes destacan. El 98% de nuestros productos son de elaboración propia. En este sentido es bien interesante la forma en que lo hacemos y muy entretenido.

¿El origen del nombre de tu pastelería?

El nombre surgió porque logré reunir dos experiencias muy particulares para mí. La primera porque es el nombre de mi abuela y la segunda porque vivimos en Argentina en un lugar llamado La Lucila, una localidad muy hermosa, así nació Pastelería La Lucila, nos encanta el nombre de la tienda, además es muy femenino… y sin ánimos de querer polemizar, creo que la pastelería es muy femenil, al menos es el concepto que yo le doy a mi negocio.

¿Cómo ha sido la relación y experiencia con tus proveedores? Nos interesa un poco conocer respecto a tus proveedores de harinas, hornos, etc.

Tenemos poca relación con proveedores, porque nuestra producción es pequeña, sentimos que los grandes distribuidores de insumos para pastelería, no se interesan por emprendimientos pequeños como el nuestro. Los pocos proveedores que hemos tenido, no han sido muy pulcros en mantenernos. Sólo ofrecen formatos grandes, y te instan a realizar gran cantidad de pedidos.

Para nosotros la materia prima es fundamental y por ello preferimos comprar en mercadoss pequeños, así aseguramos calidad y frescura de nuestros productos.

En este momento los únicos proveedores que tenemos son Casa Costa, que lo mantenemos hace muchos años y República del Cacao, donde compramos el chocolate y sus variedades. En relación al horno que tenemos, no es un horno pastelero, sino panadero, que en realidad no nos produce problemas porque la producción es pequeña y manejamos muy bien sus timings.

¿Cuál es el producto que más te gusta elaborar?

No hay productos que me guste elaborar más que otros. Me gusta trabajar con frutas y chocolates. La verdad es que son muy amplias las posibilidades que da la cocina, tanto dulce como salada, eso hace que no te aburras del trabajo. Siempre estamos creando productos nuevos e innovadores, somos curiosos y eso hace que la cocina sea divertida, no nos gusta la monotonía.

Nuestro producto estrella que es la Tarta de Frutos Rojos que es una tartaleta con frutas (básicamente berries), que es esplendorosa en verano, nuestros clientes la piden siempre, además tiene distintas opciones: jengibre, lavanda, ralladura de naranja o limón, hojas de menta… es exquisita y muy agradable al paladar… uno de los más vendidos.

Otro muy apetecido es nuestro pie de limón… “¡tienen que probarlo!” es el comentario recurrente de nuestros clientes por redes sociales.

¿Las especialidades de La Lucila son?…

No tenemos una única, porque todo lo que se vende en este lugar es particular… no se encuentra en otra tienda. Podría decir que esa es nuestra especialidad; hacer la pastelería desde nuestra visión. Los productos que tenemos son diferentes y nuestros clientes dicen que vienen a buscar lo único, que lo encuentran solamente en La Lucila.

¿Cuáles son las elaboraciones que más les gustan a tus clientes?

Los productos que hacemos con chocolate gustan particularmente por su calidad, usamos chocolates 65% como mínimo, casi nunca de leche. Lo usamos casi en su versión pura, es decir: no lo mezclamos, para que se sienta el intenso sabor. Uno de los productos que mas gustan es el Mousse de Chocolate; sin azúcar añadida y sin harina, tipo suflé.

Son pocos los productos que no se venden y cuando eso llega a ocurrir lo sacamos de la lista, porque no nos interesa tener productos que la gente no consuma.

¿Puedes definir tu estilo de clientes?

Una de las cosas que me ha llamado la atención en toda esta experiencia de doce años con La Lucila son justamente las personas. Tenemos una clientela que de verdad es increíble, están siempre agradecidos del producto que se llevan. Nos potencian por redes sociales. Son personas que entienden muy bien lo que hacemos y está agradecida con lo que elaboramos, ¡nos alegra mucho ser la pastelería del barrio!

Nos han propuesto irnos a otros sectores, pero a mí personalmente no me interesa. Creo que estamos en el lugar correcto.

¿Algún consejo para quienes desean iniciarse en este oficio?

Más que un consejo, puedo decir es que es un camino de mucho trabajo. Las personas cuando se inician en esto, sobre todo estos últimos años, creen que hay mucha luz, que llega fama rápida y es absolutamente lo opuesto… no pasa, no sucede. Algunas personas se hacen conocidas porque generan otras formas de llegar, pero en la cocina propiamente tal el trabajo es muy muy duro. Más que apelar a la creatividad o a lo fantástico que cada persona pueda ser o a los talentos que cada uno pueda tener, lo que más importa en este oficio es que las personas estén dispuestas a trabajar muchas horas durante muchos años. Eso es lo básico, porque todo oficio se construye con el tiempo. Tú puedes tener una persona que no es tan creativa pero si es pulcra, constante y seria en su trabajo, va a llegar a hacer cosas muy buenas, porque el oficio es así, es hacerlo y construirlo en el tiempo.

¿Cuál es tu opinión de la actual pastelería en Chile?

La pastelería en Chile está en un inicio muy incipiente… estamos recién aprendiendo. Nosotros no tenemos escuela, hay algunas cosas que se intentan pero como escuela de pastelería no tenemos. En general aquí, como en muchas otras disciplinas en Chile las personas se construyen solas; lo que pasa con muchos oficios. No hay gente que te forme, no hay lugares serios que amen este oficio entonces, si no tenemos donde formarnos es difícil que seamos profesionales en esto. Hay personas que están haciendo cosas buenas a pulso, o por amor al oficio pero nos falta mucho. Es cosa de salir del país y veremos que se están haciendo muy bien las cosas lo que es bueno para nosotros, pero aún nos queda mucho camino por aprender. Ha llegado buena materia prima, pero hay cosas que faltan; tipos de harina, tipos de crema, diversidad de quesos que nos cuesta encontrar.

Ahora, los precios también… como obviamente llegan insumos en cantidades pequeñas los precios son muy altos y al final lamentablemente es el cliente el que paga. Pero bueno, estamos en un camino y espero que se llene de nuevas ideas, de nuevas personas, de nuevos talentos porque la pastelería da para mucho.

Agradecemos este tiempo entregado por Patricia Cáceres en compartirnos sus experiencias, sensaciones y certezas. Ha sido una conversación que nos ha mostrado y reflejado aspectos relevantes de un oficio que queremos, respetamos y ansiamos se despliegue como deseamos que sea… y haremos caso a nuestro instinto y luego de dejar esta entrevista publicada en RedBakery iremos a buscar un pie de limón o esa tarta de frutos rojos que se nos antoja exquisita.

Para seguirles y conocerles en detalle, les invitamos a visitar sus redes sociales en https://www.instagram.com/lalucilapasteles/ y https://www.facebook.com/lalucilapasteles