Manejan el oficio al milímetro: cada cafetera y pesa en su lugar, el molino luce impecable, la máquina de espresso suena melódicamente y entrega un café que de lejos ya huele equilibrado…
La promesa gastronómica de Black Mamba se identifica por ese profesionalismo acogedor, tanto en precios como en variedad. Una parte importante de su carta es vegana o vegetariana, que en determinadas ocasiones incluye opciones dulces y saladas sin gluten. Su repostería, salsas y encurtidos son de elaboración propia, mientras que el pan proviene de destacados obradores del rubro. El resultado es una experiencia particularmente grata. Para conocer más de cerca su propuesta, entrevistamos a Paloma Valdés, socia fundadora de esta singular cafetería.
¿Nos relatas tu historia personal y cómo llegaste a este rubro?
Tanto mi pareja como yo, estábamos en la universidad; Nicolás estaba estudiando Sociología y yo estaba estudiando Psicología. Nos pusimos a trabajar en diferentes cafeterías, heladerías, estuvimos también en un bar y empezamos a ir a poquito adentrándonos en el mundo de lo que es el servicio, la hospitalidad y las cafeterías. Bueno, a nosotros nos gustaba mucho la gastronomía en general, nos gustaba mucho cocinar, éramos bien aficionados a ir a lugares, así que siempre teníamos como ese bichito por aprender más. Tanto Nico como yo terminamos siendo administradores de un par de locales y luego, después de titularnos de nuestras respectivas carreras, nos fuimos a vivir a Australia y a seguir perfeccionándonos, Nico en el área de barismo, yo en el área de servicio, en cafeterías y restaurantes de Melbourne.
Fue entonces cuando la idea empezó a tomar forma con mayor claridad: en lugar de seguir por sus respectivas carreras, ambos comenzaron a imaginar una pequeña cafetería como proyecto de vida. Un espacio propio donde pudieran volcar, con libertad y entusiasmo, todas las habilidades que habían ido cultivando en el camino.
¿Cómo, por qué y cuándo nace Café Black Mamba?
Un poco siguiendo la idea, fue así que empezó a gestarse entre los dos el plan de abrir un pequeño negocio. Nosotros estuvimos en Australia desde el 2016 hasta el 2018 y ese año, cuando retornamos empezamos a armar una suerte de plan de negocio. Vinimos en realidad con poquitos ahorros, llegamos a vivir a la casa de mis suegros y ahí empezamos como a gestar un poco la idea de lo que sería Black Mamba.
¿Nos comentas acerca del origen del nombre?
En cuanto al nombre Black Mamba, existen varias interpretaciones. Muchas personas lo asocian con Kobe Bryant o con el personaje de Kill Bill, pero su origen es otro: proviene de la serpiente conocida como mamba negra.
La elección no es casual. Por un lado, remite a Etiopía, uno de los primeros territorios donde se cultivó café. Por otro, la mamba negra —una serpiente altamente venenosa y también presente en Australia— aportaba una carga simbólica potente que ya resonaba en nuestras ideas iniciales.
Así, el nombre logra articular varias capas: el color negro que evoca el café, la referencia a sus orígenes africanos y una sonoridad fuerte y memorable. Esa combinación terminó por definir la identidad detrás de Black Mamba.
Y a poco más de dos años de funcionamiento, el equipo de Black Mamba debió afrontar y poner a prueba su proyecto con uno de los desafíos más potentes para el rubro de la gastronomía del presente siglo: «Sabíamos que no sería fácil, e intentamos mantenernos a flote con mucho esfuerzo y con la certeza de que en algún momento esto pasaría», decía el Instagram de Black Mamba en agosto del 2020, en plena crisis por el Coronavirus. «Esta pandemia ha venido a darnos un remezón más que fuerte a todxs, de diversas maneras nos ha tocado, afectado, generado infinidad de ajustes y cambios en nuestros proyectos, ideas, pegas, hobbies… en la vida en general”.
Dicen en Instagram; «En tiempos donde muchas cafeterías se diseñan primero para redes sociales y después para el cliente Café Black Mamba eligió otro camino». ¿Qué aristas lo componen?
Cuando abrimos en 2018, ni Nico ni yo veníamos del mundo de la publicidad, las redes sociales o el marketing, así que todo ese aprendizaje lo fuimos incorporando sobre la marcha. Aun así, desde el inicio tuve muy claro que lo más importante era la experiencia: ofrecer un espacio donde las personas se sintieran cómodas, bien recibidas. Veníamos con varios años trabajando en el rubro, y eso me llevó a querer construir una atmósfera relajada y acogedora, siempre apoyada en productos y materias primas de alta calidad. Ese fue, desde el principio, el eje tanto en el café como en la cocina.
Creo que, en ese momento, nuestra propuesta resultaba bastante novedosa, y eso hizo que la gente comenzara a llegar, a volver y a recomendar el lugar. El boca a boca fue creciendo de manera muy natural, impulsado por un servicio personalizado y cercano, pero también por una preocupación constante por la calidad. Recuerdo que desde el inicio cuidamos mucho los detalles: trabajábamos con cerámica hecha a mano por una artesana, tablas de madera elaboradas por un carpintero, quesos y jamones artesanales y, por supuesto, un café tratado con dedicación. Con el tiempo, todo eso fue construyendo un sello muy propio desde nuestros primeros días.
¿Cómo analizas el actual momento de la cultura cafetera en Chile?
En los últimos años, la cultura cafetera ha experimentado una evolución notable. Hoy, al menos en el contexto latinoamericano, Chile cuenta con una oferta muy sólida de cafés de especialidad, lo que representa para nosotros un desafío constante y nos impulsa a mantenernos a la vanguardia y en permanente mejora. En esa misma línea, el cambio a un nuevo local en febrero de 2025 fue un paso clave para materializar ideas que, hasta entonces, no habíamos podido concretar.
Contratar un chef de cocina, tener una carta de huevos que tampoco habíamos tenido, poder ofrecer más variedades filtrados y seguir en el fondo mejorando día a día el espacio. Tenemos ahora un espacio más grande también, más cómodo, tenemos espacios para la gente que viene a trabajar, para la gente que viene a conversar, almuerzos. Entonces creo que de alguna u otra forma el hecho de que de que la escena de la cafetera de especialidad y de la gastronomía en general haya ido avanzando, nos obliga a nosotros también a estar siempre actualizándonos.
¿Nos cuentas acerca del «estado de metamorfosis» de Café Black Mamba en enero del 2025?
Justo como te comentaba, aperturamos en febrero del 2025 en este espacio nuevo en Eleodoro Yáñez, con una visibilidad mucho mayor. Fue un desafío, yo creo, de todo punto de vista, quizá un desafío mayor del que creíamos. El hecho de que nuestro equipo se duplicó, tuvimos que profesionalizar muchos procesos, tuvimos que ajustarnos al espacio, ampliar la carta, hacer nuevas contrataciones… entonces fue un proceso, en realidad, que nos permitió plasmar todas estas ideas que habíamos ido gestando en estos siete años anteriores y poder estar en un lugar donde finalmente estuviéramos cómodos, donde pudiéramos atender mejor, donde hubiera espacios, digamos, diferenciados para las distintas cosas, donde tener una barra súper cómoda para trabajar y siempre apuntando un poquito más, claro, al alto flujo ahora que estamos en un espacio mucho más grande y en una avenida con mucho más protagonismo, así que felices también porque en el 2025 recibimos el reconocimiento de ser una de las mejores 36 cafeterías de Chile, luego además estuvimos en el ranking de las 100 mejores cafeterías de Sudamérica, entonces fuimos a Colombia también a una premiación y eso también nos dio mucha más visibilidad y lo hemos vivido como un nuevo desafío para seguir mejorando; hacer más capacitaciones, tener al servicio mucho más preparado y siempre como intentando mejorar.
«Aguante el rubro y la visibilización de este precioso oficio y tarea a la cual muchos de nosotros hemos decidido dedicarnos de lleno y que nos da satisfacciones día a día. Sabemos que siempre hay margen para mejorar, crecer y aprender y es un camino que aún no hemos terminado de recorrer…» Instagram de Café Black Mamba.
De cara a la temporada alta que comienza en mayo, el equipo de Black Mamba proyecta consolidar una propuesta que combine identidad, ritmo y ambición. En el corto plazo, se preparan para lanzar una nueva carta de bebidas de temporada, una tradición que han sabido cultivar tanto en invierno como en verano, con creaciones de autor que dialogan con el clima y la experiencia del cliente.
El próximo mes aparece también como un periodo clave para fortalecer el equipo de trabajo, afianzar dinámicas internas y presentar nuevos platos que amplíen la oferta gastronómica. Todo esto se enmarca en una fase relevante para la cafetería, cuya temporada alta se extiende entre mayo y agosto, y en la que pondrán un énfasis particular tanto en la operación como en la calidad de la experiencia.
En paralelo, persiste un anhelo que actúa como motor: volver a posicionarse dentro del ranking de las mejores cafeterías de Sudamérica, un reconocimiento que consideran tan desafiante como inspirador. Para ello, proyectan no solo mantener estándares, sino también seguir desarrollándose y evolucionando.
El calendario de los próximos meses suma además hitos significativos. En junio celebrarán su octavo aniversario, una instancia que marcará un nuevo ciclo en su historia. Y en julio, formarán parte de la Expo Café que se realiza en Espacio Riesco, consolidando así su presencia en uno de los encuentros más relevantes de la industria.
¿Cuáles son las especialidades y/o diferenciales de Café Black Mamba respecto a las otras propuestas del actual Bakery Café en Chile?
Hay algo bien diferenciador de nosotros, que es el hecho de que hacemos todo aquí, de que tenemos controles de calidad súper altos, de que tanto Nico como yo hasta el día de hoy seguimos muy presentes en la cafetería. Toda nuestra pastelería, repostería es hecha aquí también por nosotros. Tratamos de hacer todas las salsas, todos los encurtidos y todas las cosas que le ponemos a nuestra carta salada.
Y con respecto al café, creo que nos diferencia el hecho de tener esta constancia donde las bebidas siempre estén súper estandarizadas y siempre salgan igual de bien. Y también el hecho de contar con baristas y servicio capacitado que puedan entregar un muy buen servicio a nuestros clientes. Y eso sumado a la familiaridad también que hemos creado como esta comunidad cafetera que nos sigue hace ocho años, con la cual nos encontramos todos los días o todos los fines de semana, donde saben que pueden venir no sólo a tomarse un café muy rico y de muy buena calidad, sino que también comer, brunchear, almorzar, tomar once, con cositas muy ricas que siempre tenemos disponibles.
Nos quedamos soñando con sus Flat White y sus Lattes, los Huevos Turcos que preparan tan deliciosamente o con los originales sándwichs elaborados con pan lactal…. pero es tiempo de despedirnos de Black Mamba, de Paloma Valdés y Nicolás Riquelme, los talentosos socios fundadores. Nos vamos con el orgullo de haber conocido un emprendimiento que está poniendo en valor a la cafetería local en el extranjero. Les deseamos que los éxitos se multipliquen.
¿Dónde contactarles?
Instagram: @cafeblackmamba


















