Hay sueños que brotan de una receta, y otros que surgen de una necesidad. El proyecto “Las Condenadas”, nació de una mezcla de sabor, convicción y segundas oportunidades.
Hoy nos encontramos con el fundador de este emprendimiento que ha dado mucho qué hablar. Se trata de galletas dulces y saladas, pan de navidad y otros productos gourmet elaborados por personas que están o estuvieron privadas de libertad y que hoy encuentran en el rubro del Bakery un espacio para insertarse y volver a soñar con un futuro distinto. Acerca del génesis de la idea nuestro entrevistado, Paolo Garbarini, recuerda una anécdota que hoy parece una parábola: “Volví a vivir a Santiago en 2013. Me robaron la camioneta y pensé: no quiero que me vuelvan a robar. Si les doy empleo digno, quizás no lo harán más”.
Prenden el horno en el año 2018. Más que un proyecto gastronómico, hablamos de un modelo de impacto social que ya ha cambiado miles de vidas y que sigue creciendo. Queremos conocer cómo nació esta idea, cuáles han sido sus desafíos y hacia dónde se dirige; “Una vez que cumplen su pena, quedan condenadas ellos y sus familiares cercanos para el resto de la vida —nos relata Paolo— El nombre del proyecto es fuerte, sí, pero nadie queda indiferente. Queremos cambiar la vida de personas que están en el círculo de la delincuencia. Nos propusimos hacer productos de calidad superior y demostrar que las personas que salen de la cárcel pueden hacer las cosas bien o mejor que cualquiera otra”.
En su obrador, en la zona norponiente de la Región Metropolitana, las bandejas se llenan de aromas a coco tostado, sésamo con cranberries, aceituna y orégano, tomate con zapallo, curry y merkén. Son sabores intensos, hechos por manos que alguna vez fueron señaladas, hoy convertidas en símbolo de cambio.
“Teníamos que demostrarle a la gente que hay personas que salen de la cárcel y que pueden hacer las cosas tan bien o mejor que cualquiera. Teníamos que hacer algo tan rico y tan atractivo que ni siquiera entraran en esa discusión. Al contrario, algo que todos dijeran: está increíble”.
Las Condenadas en entrevista con The Clinic.
Un horno que cocina futuro
Las cifras hablan por sí solas: 40 mil delitos evitados, una reincidencia del 3% frente al 70% que registra el Estado, y un ahorro público estimado en más de 2.200 millones de pesos. Pero Paolo matiza las estadísticas: “Lo más importante no son los números, sino el cambio en las vidas de las personas que trabajan junto a nosotros”. El impacto se mide en historias pequeñas, a veces contadas entre lágrimas y harina: “Gracias a la oportunidad que usted nos dio, pude recuperar a mi familia”. Esta y otras frases desarman prejuicios y, de paso, redefinen la noción de éxito empresarial.
Además de galletas y pan de navidad, ya han incursionado en café y otros productos. ¿Cuál crees que será el próximo paso natural de este emprendimiento?
La verdad es que esto es infinito. Solo es ponerse a desarrollar. Tenemos una marca de café Ex-Preso, estamos haciendo todos los toppins y dressing de agrosano para sus ensaladas y hora estamos trabajando junto a Cencosud temas relacionados con economía circular, en temática de desperdicios orgánicos. Estamos en conversaciones para poder replicar el modelo de acompañamiento en otro país. Sería una locura y un sueño poder hacerlo. Poder demostrar que la delincuencia no solo se combate con más cárceles, balas y castigo, sino con una mirada desde el amor. Hay cerca de 50 mil personas esperando una oportunidad en centros de reclusión cerrados. Nuestro sueño es llegar a 500 mil delitos evitados. Y si podemos replicar el modelo en otro país, sería grandioso.
“Chile se convirtió en el país de Sud América que más encarcela mujeres, cifra que viene desde la colonia, en donde se les encarcelaba por transgredir la moral, por involucrarse con hombres casados o por incumplir su rol de madre cuidadora. Hoy, sus castigos de deben a otro tipo de delitos. Sabemos que no se puede juzgar el pasado con ojos del presente, pero eso no quita, que alguien que cumplió su condena, pueda rehacer su vida y no volver a ese lugar. Es tarea de todos. ¿Y tú? ¿Qué tan dispuesto estás en dar una oportunidad?”
Instagram de Las Condenadas.
Amor, harina y dignidad
La empresa con valor social “Las Condenadas” nació para demostrar que con un poco de constancia las segundas oportunidades pueden hacer germinar nuevos frutos. En ese credo, cada bolsa que se vende lleva una historia que se está reescribiendo. Y si en diez años logran lo que sueñan —más productos, nuevas góndolas, más gente feliz—, Paolo espera que el nombre siga siendo incómodo, provocador, pero también esperanzador.
“Porque cuando una persona se siente segura, contenida, valorada, ese bienestar se escapa por las costuras… y va a dar a la casa, a la cocina, a los hijos, al barrio. Y entonces entendimos que la verdadera libertad no es solo salir de una reja, sino saber que podemos elegir qué queremos mirar. Y hoy este equipo elige mirar flores”.
Instagram de Las Condenadas.
Hemos conocido una inspiradora historia y un emprendimiento que demuestra que un producto puede representar mucho más que sabor: puede ser oportunidad, dignidad y futuro. Nos quedamos con la certeza de que cuando hay propósito y pasión, los negocios trascienden y generan impacto real en la sociedad.
Gracias por acompañarnos en esta entrevista y esperamos que cada vez más personas descubran los ricos productos elaborados por ellos que, además de deliciosos, tienen un poder transformador… son una ¡muy dulce condena!
Instagram: www.instagram.com/lascondenadas
Tienda Online: www.lascondenadas.cl















Una gran labor estoy orgullosa de su proyecto que simplemente es maravilloso ❤️