Crear empresa en el rubro del Bakery tiene un costo alto y poco visible: implica trabajo constante, presión mental y sacrificios personales que afectan incluso la vida familiar.
Aunque el negocio crece y trae logros, genera desgaste y la pérdida de momentos importantes con los seres queridos. Aun así, el esfuerzo vale la pena, porque el reconocimiento y la felicidad por lo construido compensan ese costo. Es el caso de nuestro entrevistado, Fabián Castro, propietario de Churros Españoles, una labor que germinó en silencio, de la mano de sus ancestros desde hace ya algunas décadas atrás en el balneario de Cartagena, donde nació el oficio y la receta. “Mi abuela puso un carro en Playa Grande, después en Playa Chica, después en un punto medio, después con un restaurant y así fue creciendo económicamente. Ella es muy conocida en Cartagena”, decía hace unos meses Fabián a la revista digital La Voz de Maipú.
¿Qué significa hoy para ti este emprendimiento?
Todo parte con mis abuelos, hace más de sesenta años, cuando comenzaron trabajando para otros en un contexto donde ni siquiera se utilizaba la palabra “emprender”. Mi abuela entró primero, haciendo labores de aseo para una familia que vendía churros, y que le enseñaron el oficio. Luego se sumó mi abuelo, y juntos decidieron independizarse, levantando su propio proyecto desde cero.
No fue fácil. Con cinco hijos y pocos recursos, mi abuelo incluso tuvo que aprender a soldar para fabricar sus propias máquinas y salir a vender en carros, en una época mucho más rústica que hoy. Aun así, lograron salir adelante, crecer y construir no solo un sustento para su familia, sino también una tradición. Hoy seguimos fieles a esa esencia: el churro español tradicional, hecho de modo artesanal. Aunque hemos incorporado innovaciones, como nuevos acompañamientos, nunca hemos perdido el foco. Es lo que nos diferencia.
Este negocio es lo que nos da vida, genera trabajo y, sobre todo, me conecta con mis abuelos. Continuarlo es una forma de honrarlos. Ellos fueron visionarios, se atrevieron cuando nadie hablaba de emprender, y gracias a eso construyeron mucho más que un negocio: construyeron oportunidades para toda la familia. Por eso, para mí, seguir con Churros Españoles lo es todo. Es tradición, identidad y orgullo. Y mi intención es llevar ese legado lo más alto posible.
Durante la pandemia mis padres me impulsaron a vender churros en un momento en que había quedado sin trabajo. Mis papás los preparaban y yo los vendía desde la casa. Luego, junto a mi hermana y mi cuñado, me prestaron un carrito pequeño y así empezamos. A medida que las ventas crecieron, fuimos avanzando a carros más grandes, pero ese primer impulso familiar fue decisivo. Por eso, para mí, seguir con Churros Españoles lo es todo. Es tradición, identidad y orgullo. Y mi intención es llevar ese legado lo más alto posible.
En lo personal, Fabián Castro nunca imaginó que terminaría dedicándose a este rubro. Estudió comunicación audiovisual y trabajó en televisión. Le daba vergüenza comentar que su familia vendía churros, “pero con el tiempo entendí el valor de esta historia. Hoy lo digo con orgullo: soy parte de este proyecto y he buscado profesionalizarlo, modernizar la atención, incorporar delivery y nuevas plataformas, sin perder la raíz”, señala nuestro entrevistado.
«La realidad lo golpeó de frente: en su primer día ganó 40 mil pesos y agotó stock. En ese momento, las dudas se despejaron, Fabián vio el potencial de la receta familiar y descubrió en los churros un posible nuevo trabajo», Diario La Voz de Maipú.
¿Cómo fue tu proceso de aprendizaje para dominar la técnica de los churros?
Fue compleja porque se produjo en el momento que yo estaba trabajando en el diario La Tercera, como sonidista y realizador audiovisual. Luego de un tiempo, llega el despido. Todo comenzó en un momento difícil: fue justo antes de Navidad, cuando estaba comprando mi casa y con mi hija aún muy pequeña. Fue un golpe duro. En ese momento, mi abuela —siempre cercana y preocupada— me ofreció trabajar con ellos. Al principio me negué, pero insistió y terminé aceptando, más por necesidad que por convicción.
Partí en la caja, mientras mi señora se integraba al mesón. En mi familia, todos los que llegan deben aprender el oficio, aunque sea lo básico. Yo siempre había visto cómo se hacían los churros, pero otra cosa es ejecutarlo. Ahí entendí que el “maestro churrero” no es un título casual: requiere técnica, coordinación y mucha práctica.
El aprendizaje fue exigente. Desde dominar la rosca hasta manejar la temperatura exacta del aceite o lograr la textura correcta de la masa. Era un proceso físico, intenso, donde te corrigen constantemente. A ratos frustrante, pero también desafiante. Poco a poco me empezó a gustar. Así, dominar realmente la técnica me tomó cerca de cinco años para lograr el nivel que hoy tenemos. Por eso, cuando alguien cree que hacer churros es fácil, yo siempre digo lo mismo: no lo es. Requiere oficio, paciencia y respeto por el proceso.
¿Hubo alguna parte de la receta que te costó más entender o perfeccionar?
Te hablaré de la esencia del producto bien hecho. La masa debe tener una consistencia precisa. No puede quedar muy dura, como lo elaboran hoy muchas empresas que no son churreras; solo la venden a la gente y yo siento que perjudican este oficio. Pues yo también lo puedo hacer.
Me han dicho; “véndeme la masa”, pero les explico; “Te voy a hacer una maldad, porque no vas a saber conservar la masa. El churro se hace en el momento, la masa no te va a durar, no sé cómo la vas a manipular, dónde la vas a colocar…”. La clave del churro está en la masa: debe tener el equilibrio justo, ni muy dura ni muy blanda, porque define el resultado final. También influye el aceite y su temperatura, que se maneja de forma artesanal, sin instrumentos. Pero lo más difícil y distintivo ha sido perfeccionar la masa hasta darle una identidad propia.
Conocimos a esta churrería a través de la TV. Fueron protagonistas, como familia, del programa «Bajo el Mismo Techo» del canal Mega en noviembre del año 2023. Allí el actor – conductor Fernando Godoy los acompañó en sus quehaceres diarios en torno al rico negocio que administran. La exposición en televisión generó un crecimiento explosivo. Las apariciones en los medios masivos provocaron un aumento masivo de pedidos, un crecimiento en redes sociales y varias oportunidades de negocio. El crecimiento fue tan rápido que nuestro entrevistado no estaba preparado para aprovecharlo del todo.
«El churro es una masa a base de harina, una comida de las denominadas «frutas de sartén». Los churros son populares en España, Portugal, Francia, América Latina, Filipinas, Bélgica y algunas zonas de Estados Unidos. La fabricación y venta se realiza en locales especializados denominados churrerías o fábricas de churros». Instagram de Churros Españoles.
¿Qué detalles son fundamentales para asegurar que queden perfectos?
Trabajamos con materia prima de la mejor calidad. Utilizamos insumos específicos para hacer churros; por ejemplo, la harina debe ser especial para churros, no cualquier tipo. Trabajamos solo con tres marcas seleccionadas y no usamos otras. El aceite también es fundamental. Usamos aceite de maravilla de alta temperatura y trabajamos con manjar Nestlé. En general, todos nuestros productos son de marca; no utilizamos insumos de menor calidad.
Entendemos que implica mayores costos, pero preferimos mantener la calidad antes que abaratar. Por ejemplo, cuando sube el precio del aceite, conversamos directamente con nuestros proveedores. Les planteo que no es fácil asumir alzas tan bruscas. Sabemos que factores como el dólar influyen, pero no podemos estar cambiando constantemente nuestros precios. Por eso, también me he ido involucrando más en esta área, aprendiendo y capacitándome, para tener mejores herramientas al momento de negociar y tomar decisiones.
La ubicación es también un factor clave para el éxito del negocio, algo que aprendió de su abuela, quien siempre tuvo la visión que un carro de churros debía estar bien visible y en un lugar estratégico. No basta con tener un buen producto; si no está en un punto donde circule mucha gente, simplemente no se vende.
Este principio se refleja en espacios como malls o estaciones de metro, donde los locales mejor ubicados —como entradas o esquinas— tienen arriendos más altos debido al flujo de personas. La visibilidad y el acceso directo son determinantes para atraer clientes, ya que muchas veces las personas prefieren lo que tienen más a la mano. Además, no siempre la mejor ubicación es la más obvia. A partir de su experiencia, ha aprendido a analizar el comportamiento del público, ubicándose estratégicamente en zonas donde las personas se concentran, como cerca de escenarios o puntos de tránsito clave, aunque no sea la entrada principal.
También ha observado que otros emprendedores cometen el error de instalarse muy cerca de su puesto, pensando que se beneficiarán del flujo de clientes. Sin embargo, muchas veces ocurre lo contrario: el churro atrae la demanda principal y deja poco espacio para otros productos similares, lo que demuestra nuevamente la importancia de elegir bien la ubicación.
¿Cómo imaginas la expansión de tu marca en los próximos años?
Uy, esta pregunta la tengo en la cabeza desde hace mucho tiempo. Luego de la exposición en la tele, se reconoce que nuestro producto es valioso y con potencial, lo que incluso atrajo socios interesados en expandirlo. Hoy buscamos construir relaciones laborales muy humanas. Intentamos ofrecer estabilidad a nuestros trabajadores y generar vínculos cercanos con ellos, priorizando la confianza más que una relación estrictamente formal.
Tengo claro que estoy recién empezando. Hemos sido desconocidos. Para el tiempo que llevo, yo sé que hemos hecho harto. Gracias a Dios, jamás pensé en tener las cosas que tengo hoy. Contar con un poco de tranquilidad, no ciento por ciento económica, pero puedo estar más tranquilo.
¿Tienes planes de colaborar con otras marcas gastronómicas o ferias locales?
Estoy súper abierto a ese tema. Todo lo que sume, porque me parece que el churro está muy… no me gusta decir la palabra “moda” porque esto viene de una tradición, pero la gente quiere vender churros en todos lados. ¿Colaborar con otras marcas?, yo estoy accesible a todo que lleve a que nos podamos “expandir”. Por ejemplo el café va en conjunto con el churro, y por eso vendemos café de varias variedades de preparación. De hecho, mi hermano es barista y él calibra nuestra máquina.
El principal obstáculo para crecer en ferias y eventos no siempre es la calidad del producto, sino los contactos. En Chile, muchas oportunidades dependen del “pituto”, lo que dificulta el acceso a nuevos espacios. Además, en estos lugares ya existen grandes empresas que venden churros congelados, lo que genera una competencia desigual.
Para diferenciarse, Fabián Castro ha profesionalizado su negocio implementando sistemas de control de ventas, lo que le permite llevar un registro detallado de sus productos. Esta visión la desarrolló influenciado por sus antecesores.
Finalmente, nuestro entrevistado tiene una visión de crecimiento más ambiciosa: transformar el negocio tradicional del carrito en una marca consolidada, incluso en una posible cadena de churros. Aunque reconoce el valor del formato tradicional, busca cambiar esa imagen, fortalecer su marca y posicionar su producto con identidad propia, dejando atrás incluso la vergüenza inicial para hoy sentirse orgulloso de su oficio familiar. ¡El equipo de RedBakery les desea todo el éxito del mundo!
Para seguirles en Redes Sociales han habilitado esta cuenta Instagram: @churrosespanolesoficial

























Muy linda la entrevista muchas gracias!!