Este nuevo modelo operacional se está traduciendo en una demostración concreta, medible y verificable de los compromisos sostenibles que una empresa se obliga a implementar.
En el rubro del Bakery en nuestro país, el “lavado de imagen” verde que en su mayor parte solo fue marqueteo sin sustento real, ha dado paso a la Sustentabilidad Verificable (Greenproofing) que implica demostrar compromisos ecológicos con datos concretos, medibles y auditables— está siendo liderado tanto por pymes tradicionales como también por importantes actores de la industria, todo especialmente en el segmento panadero.
Panadería San Camilo: Un ejemplo vivo del hacerlo bien
Es una de las marcas con mayor tradición en Santiago, y lidera el greenproofing mediante auditorías ambientales externas. Toda su energía eléctrica proviene de fuentes renovables no convencionales, confirmada por la certificación internacional I-REC (International Renewable Energy Certificate). Adicionalmente, crearon un sistema de gestión junto a la empresa Vuelta Verde que procesa sus residuos orgánicos. En el reciente año fiscal, auditaron la transformación de más de 32 toneladas de residuos en compost, evitando la emisión exacta de 32 toneladas de CO₂. ¡Milimétricos!
¿Y cómo lo ha comunicado? La estrategia no se basa en slogans abstractos. Utilizan sus canales corporativos para mostrar hitos cuantificables y transparentes, como la entrega pública del compost resultante a la Municipalidad de Santiago para la mantención de plazas locales.
Panaderías pequeñas y medianas…
Las pymes panaderas chilenas también se articulan alrededor de los Acuerdos de Producción Limpia (APL), a nivel de panaderías de barrio y medianas empresas, que implican básicamente; efectuar horros económicos, realizar reducciones de CO₂, tender a la reserva energética, gestionar ahorro de agua e implementar reducciones de residuos a disposición final.
Para realizarlos un grupo de casi 20 panaderías tradicionales de la Región Metropolitana completó hace algunos meses un programa de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Chile de CORFO. Para obtener este sello oficial de Producción Limpia, debieron documentar una inversión conjunta y demostrar mediante auditorías ahorros anuales significativos en consumos de agua, energía y gestión de residuos. Las panaderías certificadas incorporan el sello oficial del Estado (APL) en sus salas de venta, vitrinas y empaques. Este distintivo, que tiene una duración de 3 años, actúa como la prueba física y legal frente al consumidor de que sus procesos cumplen con estándares ambientales normativos y no corresponden a mera publicidad. Con todo, debo advertir que estos solo son pasos iniciales de una estrategia que como Bakery en su conjunto tenemos que impulsar.
Trasformación Tecnológica: Del horno a leña a la biomasa y a la electricidad
El greenproofing en el Bakery chileno también se evidencia en la renovación de la matriz energética debido a las restricciones ambientales urbanas. Panaderías en zonas saturadas de contaminación del centro y sur de Chile reemplazan los hornos tradicionales a leña por tecnologías de alta eficiencia, como hornos eléctricos de última generación o sistemas alimentados por biomasa pelletizada certificada. Esto reduce las emisiones de material particulado a niveles verificables por las autoridades de salud.
Marcas de Bakery artesanal y de masa madre en comunas de Santiago comunican activamente la trazabilidad de sus materias primas y su eficiencia energética. Destacan que la ausencia de emisiones locales es un pilar de su identidad de marca, respaldado por las fiscalizaciones de la Superintendencia del Medio Ambiente.
Europastry: Proveedores Globales con Impacto Local
En el segmento de masas congeladas a gran escala para el retail chileno, multinacionales como Europastry marcan pauta en auditoría de marketing ecológico. Sus campañas dirigidas al sector Horeca (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías) en Chile se enfocan en la trazabilidad: garantizan harinas locales de cultivos sustentables y el uso de energía 100% verde en sus plantas de producción, validando su discurso comercial mediante reportes internacionales de sustentabilidad que pueden ser descargados y auditados de forma transparente por sus clientes comerciales.
En el contexto actual, marcado por una creciente conciencia sobre la eficiencia operativa y la sostenibilidad, pizzerías, cafeterías, pastelerías y, en general, todos quienes formamos parte del ecosistema Bakery nacional, estamos ante una invitación —y a la vez una responsabilidad— de sumarnos activamente a esta tendencia transformadora. No se trata solo de incorporar nuevas prácticas por inercia o presión del entorno, sino de comprender que estas mejoras impactan de manera directa y positiva en el núcleo de nuestro quehacer cotidiano: optimizan los flujos de trabajo, ordenan los procesos productivos y elevan los estándares de calidad en cada etapa.
Adoptar este enfoque implica también una señal clara hacia nuestros equipos, clientes y la comunidad en general: existe una voluntad real de hacer mejor las cosas. Desde la selección de insumos hasta la gestión final de los residuos, cada decisión se convierte en una oportunidad para innovar con propósito, reducir ineficiencias y avanzar hacia modelos más responsables.
En definitiva, el rubro Bakery tiene hoy la posibilidad de evolucionar desde la tradición hacia una gestión más consciente, donde la excelencia operacional y el compromiso con el entorno no solo conviven, sino que se potencian mutuamente como pilares estratégicos de largo plazo.
Documentación de Referencia:
Mercados & Tendencias
Reading Bakery Systems
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