A casi 15 años de su desaparición formal del mercado de la comida rápida en Chile, esta cadena, que tuvo en su apogeo más de 50 locales en Chile y Argentina, mantiene vivo un último bastión.
La gran mayoría suponía que marcas del pasado son solo eso, a veces un lindo recuerdo de momentos alegres… en este caso es una situación que, luego de varios años, continúa en litigios. En este reporte mencionaremos algo de esa situación, sin embrago nos centraremos en lo que puede comprobarse fehacientemente; Aún hoy los fieles fans de la mara pueden disfrutar de sus productos. ¿Dónde? Así se lee en el portal The Clinic: «La cadena chilena de comida rápida Lomitón, afectada por la crisis económica internacional de 2008, se declaró en quiebra en 2011. Sin embargo, aún está vigente el último bastión: una sucursal al paso con treinta años de historia ubicada en el Terminal San Borja de Estación Central».
Revisemos algo de su historia: Lomitón fue una reconocida cadena chilena de fast food que comenzó a operar a inicios de la década de los años 80’s, concretamente en 1982, nacida a partir de la iniciativa de los hermanos Andrés y Emilio Carné Plá. El primer local abrió sus puertas en la intersección de Tobalaba con Providencia, y desde allí, el negocio familiar fue perfilándose en la creación de sándwiches como su sello distintivo. Al cabo de un año, ya habían logrado registrar formalmente la marca.
Con el transcurso de los años, el reconocimiento no tardó en llegar, impulsado por recetas que se volvieron emblemáticas: el Ricotón, el Pollo Paltón y el Lucotón, todos servidos con una llamativa banderita roja en lo alto. Esa identidad les permitió crecer con fuerza durante los años noventa, una década clave en su desarrollo. Fue en 1996 cuando dieron un paso importante al cruzar la frontera y establecerse en Argentina. Llegaron a controlar casi 60 locales de alto éxito, pero luego de esto el modelo se comenzó a agotar rápidamente y comenzaron las querellas entre quienes alguna vez administraron la cadena, que mutó entre socios nacionales y mexicanos.
¿Por qué entonces hay un local que sigue activo? “Sobre todo, porque entre los muchos cabos sueltos del fin de Lomitón ninguno es tan engorroso como el de las franquicias: sin ser completamente independientes de la matriz, estas asociaciones estaban lo suficientemente dentro como para contribuir con el 7% de sus ventas al balance de la compañía y lo suficientemente fuera como para no poder influir en su manejo. El problema es que hoy no se sabe qué locales eran franquiciados y cuáles no. Tampoco si estaban o no al día con sus pagos al momento de la debacle o si tenían otro tipo de contratos”, señala el blog Retail Chile.
Lo que pasó luego del 2011 fueron intentos fallidos, con otros controladores, por flotar la marca y el prestigio que alguna vez tuvo. Intentaron con carritos eventos y con el sistema de franquicias. ¿El gran error? Según uno de sus últimos gerentes la equivocación fue la confusión, el no definir a Lomitón. Desparecieron los locales con acceso a la calle y se sumaron los ubicados en los interiores de Malls… ¿era restaurante o un jugador más en un patio de comidas?
Fuentes:
The Clinic
Blog Retail Chile
La Tercera
