La tendencia del snacking en el mundo del Bakery ya dejó de ser una moda pasajera para convertirse en un motor de crecimiento transversal en el retail y la alimentación fuera del hogar.
Sin embargo, la pregunta clave a responder por los protagonistas de nuestro rubro es cómo aterrizar esta dinámica mundial al contexto chileno, donde conviven consumidores exigentes, estructuras de costos en tensión por vaivenes macro y micro económicos y una industria panadera – pastelera que, aunque ha dado muestras de ser creativa, suele moverse a menudo con excesiva cautela frente a la innovación, especialmente en mercados que están en cautela.
Primero, recordemos lo que representa este global movement; «El Snacking se refiere al consumo de pequeñas porciones de alimentos entre las comidas principales, ya sea para satisfacer el hambre, obtener un impulso energético o simplemente por placer. Un «snack» es una porción ligera de comida, ya sea dulce o salada, que se ingiere entre las comidas principales. Su popularidad radica en la conveniencia y la capacidad de adaptarse a estilos de vida acelerados, permitiendo a las personas mantenerse activas sin la necesidad de realizar comidas completas». Ahora, desarrollemos el análisis.
Entre la oportunidad y la ejecución
Entendemos entonces que el snack no es solamente un “producto pequeño”. Es una categoría estratégica que demanda pensar en nuevos formatos, nuevos canales y, sobre todo, en nuevas experiencias de consumo, las cuales se están produciendo en paralelo y a la cual hay que reaccionar como industria. En mercados como Estados Unidos o Europa, la panadería artesanal y la industrial han sabido aprovechar esta ola con propuestas que combinan practicidad, nutrición y placer. En Chile, en contrario a este escenario, aún prevalece en un importante porcentaje, una oferta condicionada, anclada en productos tradicionales que no siempre dialogan con las aspiraciones del consumidor moderno.
La oportunidad para emprender es clara: la creciente preferencia por snacks lo más saludables posibles, en porciones controladas y listas para llevar, responde directamente a cambios en los estilos de vida urbanos, y por esto me refiero a él como un global movement, porque implica un cambio social y cultural. El desafío es ejecutar con visión de largo plazo, y no simplemente “reducir” productos existentes en tamaños más pequeños. Se trata de ofrecer al consumidor la posibilidad de comer lo que sea, en porciones pequeñas en cualquier momento.
Y este nuevo modelo de producto responde al proceso de snackificación de los mercados globales, Se trata del reemplazo de las tres comidas tradicionales que han sido la norma por siglos. Y este no es un cambio menor. Un dato; 56% de las personas que respondieron la encuesta del Consejo Internacional de Información Alimentaria 2024 reportaron que están reemplazado las comidas tradicionales por bocadillos o comidas más pequeñas, mientras que el 73% firmó comer refrigerios al menos una vez al día.
Obstáculos que no se deben subestimar
Los panaderos / pasteleros chilenos enfrentan barreras concretas:
• Costos de insumos que se disparan al incorporar materias primas funcionales o saludables.
• Cadenas de suministro que aún no están del todo preparadas para abastecer formatos de alta rotación y corta vida útil.
• Hábito cultural de un consumidor que sigue asociando el pan con lo abundante y económico, más que con lo premium y saludable.
Ignorar estas realidades sería un error. El snacking no despegará en Chile con discursos del tipo aspiracional, sino con propuestas viables que balanceen precio, conveniencia y calidad.
Claves para transformar la tendencia en negocio
En mi opinión, tres factores serán determinantes para consolidar este segmento:
• Innovación con identidad local: no se trata de copiar lo que funciona en París o Nueva York, sino de reinterpretar la tradición chilena —desde el pan con semillas hasta la repostería artesanal— en clave de porciones prácticas y nutritivas.
• Estrategias multicanal: el consumidor de snacks compra tanto en el supermercado como en la estación de metro o a través de aplicaciones de delivery. Si las panaderías no entran en esta lógica omnicanal, cederán terreno a competidores más ágiles.
• Storytelling y transparencia: el consumidor actual quiere saber de dónde viene lo que come. Contar historias de origen, mostrar ingredientes naturales y ser transparente con la información nutricional ya no es un valor agregado, sino un requisito básico.
El futuro inmediato
Chile no está lejos de ver a las panaderías transformarse en verdaderos “centros de experiencia de snacking”. Los datos globales son contundentes: las ventas de snacks premium siguen creciendo a doble dígito, incluso en contextos económicos complejos. Si la panadería nacional logra combinar creatividad, eficiencia y cercanía con el cliente, puede posicionarse como protagonista en esta nueva era del consumo fragmentado.
Lo que está en juego no es solo un producto, sino la capacidad del sector de leer con agudeza el pulso de un consumidor que, cada vez más, exige snacks con propósito, accesibles y de calidad.
Como siempre, agradezco la creciente lectura de nuestros artículos, reportes, notas y entrevistas. Nos encontramos nuevamente en octubre.
Fuentes Consultadas:
Food Navigator
América Retail
MyT RedBakery
