En los últimos años, las vitrinas de reposterías y pastelerías en Chile se han visto enfrentadas al delicioso desafío de innovar frente a un consumidor que busca experiencias novedosas.
En ese contexto, el conocido como helado tailandés en plancha fría —popularizado por sus videos virales en redes sociales y su estética llamativa— surge como una propuesta con alto potencial para el Bakery chileno. Su elaboración implica verter una base líquida (leche, nata, vegana, bebidas carbonatadas, néctares, etc.) sobre una plancha metálica ultra congelada, añadir ingredientes a gusto (frutas, galletas, etc.), picarlos y mezclarlos hasta que se congelen. Luego, se extiende la mezcla para formar una capa fina. Finalmente se pueden dividir en cubos o enrollarlo con dos espátulas para crear los característicos rollitos, que se sirven en un recipiente con toppings. Este proceso convierte la preparación en un espectáculo en vivo: los clientes no solo consumen un helado, sino que presencian el acto creativo de su elaboración.
Potencial de innovación en el Bakery chileno
El Bakery nacional tiene raíces profundamente tradicionales: panes como la marraqueta o la hallulla, tortas de milhojas, berlines, queques o el clásico helado de vainilla o el de piña son parte del imaginario colectivo. Sin embargo, esta identidad también abre un espacio de riesgo: la falta de renovación puede restar atractivo a públicos jóvenes, cada vez más interesados en experiencias multisensoriales. El helado tailandés puede insertarse en este escenario como un complemento innovador, no como una sustitución. Al integrarse en una pastelería o cafetería, podría:
• Diversificar la oferta: Un negocio de repostería que incluya helado en plancha fría no solo vende lo tradicional, sino también una alternativa fresca y personalizada.
• Captar a un público juvenil: La estética visual y la interactividad hacen de este producto un imán para redes sociales, generando marketing orgánico a bajo costo.
• Resignificar: Se pueden incorporar ingredientes clásicos chilenos, como mote con huesillo, merquén en chocolate, o frutas locales para darle un giro identitario y diferenciador.
• Aumentar la estacionalidad positiva: En un país donde el consumo de helado se concentra en primavera-verano, este formato puede extenderse a temporadas más frías, gracias a su carácter de espectáculo gastronómico.
Desafíos para el emprendedor
Si bien el helado en plancha fría ofrece atractivos, también exige planificación ya que la inversión inicial es importante. Las planchas frías profesionales pueden costar varios miles de pesos. A esto se une la capacitación, ya que el personal debe entrenarse en técnica y presentación y considerar la correspondiente logística de insumos: Garantizar fruta fresca, variedad de ingredientes y control de higiene es crucial.
Por otra parte hay que asumir la educación del cliente, y que en un mercado tan tradicionalista, será necesario comunicar que no se trata solo de un helado, sino de una experiencia culinaria.
Una oportunidad de fusión cultural
Chile se caracteriza por su apertura a tendencias extranjeras que, al fusionarse con lo local, generan identidades propias. Tal como ocurrió con el sushi o la pastelería francesa, el helado tailandés en plancha fría puede convertirse en una propuesta de valor diferencial dentro del Bakery chileno.
Más allá de ser una moda pasajera, tiene potencial de consolidarse si logra dialogar con las tradiciones y sabores locales. El resultado: un punto de encuentro entre lo clásico y lo innovador, capaz de revitalizar el espíritu de nuestras panaderías y pastelerías.
