Lo que hoy ocupa a Formuladores en Panificación y Snacks

El gran desafío para la industria alimentaria en la actualidad no es solamente dejar atrás los insumos sintéticos, sino mantener rendimiento y estabilidad entre diversas partidas.

Es un tema en debate actual. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS), en conjunto con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), dio a conocer hace algunas semanas atrás un ambicioso plan orientado a la eliminación progresiva de colorantes sintéticos derivados del petróleo en productos alimentarios. La iniciativa, cuya implementación comenzará a partir de 2027, apunta a transformar de manera estructural la formulación de alimentos procesados, promoviendo el uso de alternativas de origen natural.

La FDA ha iniciado el proceso de retirada de dos colorantes sintéticos: Citrus Red 2, aprobado para colorear pieles de naranja, y Orange B, aprobado para salchichas y salchichas de Frankfurt, pero ahora en gran parte sin utilizar. Estos dos colores están prohibidos o nunca han sido aprobados en la UE y el Reino Unido. La FDA también está trabajando con la industria para eliminar voluntariamente los seis colorantes alimentarios sintéticos restantes aprobados en USA, por problemas de salud – Verde 3, Rojo 40, Amarillos 5 y 6 y Azules 1 y 2.

Los colorantes se encuentran en alrededor de una quinta parte de los productos alimenticios estadounidenses, y desproporcionadamente en alimentos como pasteles, galletas, bollería, helados y bebidas azucaradas. Los alimentos y productos azucarados comercializados para niños tienen más probabilidades de contener colorantes sintéticos.

En este contexto, la medida no solo contempla la retirada gradual de estos aditivos, sino también la incorporación y autorización de nuevos pigmentos provenientes de fuentes vegetales y minerales, en línea con una demanda creciente por ingredientes más limpios y transparentes. Se trata de un cambio regulatorio que, de materializarse plenamente, podría marcar un punto de inflexión para la industria alimentaria a nivel global, incluyendo al sector Bakery, donde el color cumple un rol clave tanto en la percepción del producto como en su estandarización.

El portal de noticias de la Universidad de Chile aterriza esta problemática a nuestra realidad local; «En Chile, la ley exige que los envases de productos alimenticios incluyan el listado completo de ingredientes -incluidos los aditivos, como colorantes- en orden decreciente de proporción».

La web de Fortune Business Insights precisa la magnitud de este mercado en la actualidad y la tendencia a abandonar lo sintético por lo natural; «Por tipo, los colorantes alimentarios sintéticos tienen la mayor participación de mercado debido a su bajo costo y amplia disponibilidad, aunque se espera que los colorantes naturales crezcan a la tasa compuesta anual más rápida del 9,67% debido a la alta preferencia de los consumidores por los ingredientes de origen vegetal».

La transición hacia colorantes naturales combina innovación tecnológica, sostenibilidad y cumplimiento regulatorio para asegurar consistencia y confianza en cada producto. El portal especializado The Food Tech sintetizan así la situación; «Los colores de origen vegetal ofrecen un excelente reemplazo en la gran mayoría de aplicaciones: apoyan la aceptación del consumidor, facilitan el cumplimiento regulatorio y permiten obtener tonalidades brillantes y estables. Sin embargo, sus pigmentos tienen sensibilidades propias que una formulación mal calibrada no perdona. Conocerlas es el primer paso para una transición exitosa».

“Si bien estos colorantes han sido considerados seguros en las concentraciones aprobadas, el foco de la regulación estadounidense apunta a su origen petroquímico y al principio de precaución, especialmente cuando se trata de proteger a grupos vulnerables como los niños”, manifiesta la Ingeniera en Alimentos Claudia Henríquez, encargada de Asuntos Regulatorios de la Dirección de Asistencia Técnica (DINTA) del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile.

Fuentes:
The Food Tech
Fortune Business Insight
Chemistry World

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 × tres =