Hoy, un fenómeno nacido en las metrópolis anglosajonas se ha consolidado con fuerza en Santiago y otras ciudades: una mixtura entre desayuno tardío y almuerzo adelantado.
Por décadas, la gastronomía chilena ha explorado tradiciones, reinventado clásicos y hecho propias muchas de las tendencias globales. En concreto este reporte se centra en una de las últimas adopciones; el brunch, que es más que una fusión de desayuno y almuerzo. Se trata de una experiencia social, sensorial y gastronómica que refleja estilos de vida, gustos y creatividad contemporánea y que comparte mundos entre la restauración, la panadería contemporánea y la tendencia del Bakery Café y por tanto cruza umbrales de varias disciplinas que componen a nuestro querido Bakery local.
Hace no tanto tiempo, pedir huevos benedictinos o pancakes con una copa de mimosa (Vino espumoso frío y jugo de naranja fresco) durante una mañana de domingo era sinónimo de lujo o de imitación extranjera. Hoy eso ha cambiado. El brunch se ha instalado en la agenda semanal de muchos santiaguinos, no sólo como una alternativa gastronómica, sino como un momento para pausar, compartir y explorar sabores.
Un fenómeno que se vive todo el día
Tradicionalmente asociado con las mañanas tardías, el brunch ha extendido sus fronteras incluso a la noche. Propuestas como el llamado Night Brunch —con música en vivo, DJs y coctelería de autor— están surgiendo como nuevas formas de celebrar y socializar antes de que termine la semana. Esta fusión entre gastronomía y entretenimiento reafirma que el brunch ya no es un plato: es un panorama.
Asimismo, eventos como el primer “Día del Brunch” celebrado en octubre de 2025 en Santiago buscan institucionalizar esta comida como una fecha en el calendario gastronómico nacional. La jornada reúne anualmente a locales y visitantes con brunches accesibles, creativos y disponibles desde temprano en la mañana hasta entrada la tarde.
Cartografía del brunch en la capital
Santiago se ha convertido en un mosaico de propuestas brunch que van desde lo sofisticado hasta lo acogedor y local. En barrios como Vitacura, Providencia, Lastarria e Italia, cafés y restaurantes han afianzado sus menús para responder a esta demanda. Podríamos destacar a decenas, pero esta vez daremos realce al que aparece desde hace ya varias semanas como el N°1 en TripAdvisor; Chilean Brunch, ubicado en Barrio Bellavista.
La actual carta de este local, que ha ganado varios estímulos nacionales e internacionales, ofrece diversas opciones que van desde clásicos desayunos chilenos hasta creaciones más elaboradas, como; longaniza parrillera sellada, palta con pimentón asado, salsa de cacho de cabra, chicharrón de res, sirope de higos y mucho más.
El brunch como expresión cultural y social
Seguimos esta tendencia, ya consolidada, desde el 2018. Al observar el fenómeno con lupa, lo que hace especial al brunch es su capacidad de trascender lo puramente alimentario. Para muchos, se ha transformado en ritual dominical, en paisaje urbano y en excusa para reunir amigos o familia sin la solemnidad del almuerzo tradicional. La comida —desde huevos benedictinos hasta tazones con frutas de la estación u opciones más audaces— son actualmente sello de moda gastronómica y de identidad urbana.
Asimismo, la incorporación de menús que respetan preferencias saludables, vegetarianas y de producto local indica que el brunch en Chile no es una copia literal de modelos extranjeros, sino un terreno fértil para la innovación culinaria.
Fuentes:
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