Chile: Bebedores de Té, pero los fans del Café suman y suman

Estamos lejos de los países consumidores líderes globales de café en volumen, pero eso vuelve interesante este mercado, porque acá el crecimiento viene por la transformación del hábito.

Chile se vuelve cafetero: menos instantáneo y adoptando nuevas formas de consumir fuera y dentro del hogar. En Santiago, la escena se repite con pequeñas variaciones: una fila breve, una barra limpia, nombres de origen escritos a mano en pizarras o en coloridos carteles y, del otro lado, un cliente que ya no pide “un café”, sino un filtrado, un flat white, un grano específico. No es una moda pasajera.

Es una transición, que sin dejar de tener al té como infusión favorita, ha decidido consumir buen café, privilegiando la calidad por sobre la cantidad, porque estamos lejos de los grandes consumidores mundiales como por ejemplo España, que marca nada más y nada menos que 4,2 kg per cápita al año. Chile con 1,3 kg per cápita al año está lejos de mercados maduros, pero esto demuestra que todavía hay margen de expansión estructural. Nuestro mercado ya es top 3 en consumo en la región, pero su verdadero valor a futuro está en: crecimiento acelerado, sofisticación del consumidor y disposición a pagar por calidad.

Durante años, el café en nuestro país fue sinónimo de cocina: hervidor, cucharada, rapidez. Hoy, ese hábito convive con nuevas prácticas. El consumo en el hogar sigue siendo dominante, pero se sofisticó: entraron las cápsulas, los métodos manuales y una curiosidad creciente por el origen del grano. Pero es importante subrayar; en nuestro país la mayoría del café aún se consume en casa, pero ya no lo hacemos del mismo modo. El consumidor migró desde lo funcional hacia lo experiencial, incluso en su propia rutina diaria. «En el país también surgen iniciativas que buscan democratizar el acceso a un café de calidad. Mercado del Café ofrece un servicio innovador que permite a emprendedores, restaurantes y empresas crear su propia línea de café premium, desde la selección del grano hasta el diseño de la etiqueta», subraya el portal de noticias y tendencias El Mostrador, que grafica esta actual realidad en el mercado.

En paralelo, el consumo fuera del hogar crece sostenidamente. No solo en volumen, sino en asiduidad y significado. La cafetería dejó de ser un lugar de paso para transformarse en un espacio híbrido: oficina, punto de encuentro, pausa personal. En zonas urbanas, el patrón se repite: 2 a 4 visitas semanales en consumidores habituales y mayor disposición a pagar cuando hay relato: origen, método, marca… desde hace un tiempo este relato de consumo está siendo bien presentado por las cafeterías contemporáneas. El café ya no compite solo con otras bebidas; busca llenar el tiempo libre del cliente.

Y el precio… que ahora no es barrera, es un filtro. Uno de los cambios más silenciosos —y más relevantes— es la elasticidad del precio, porque el fan chileno del café, históricamente sensible al costo, comienza a validar precios más altos si percibe valor: calidad del grano, técnica, ambiente, incluso estética. Esto genera una segmentación clara entre el café funcional (rápido, económico) y el café estilo (más caro, más consciente) Entre ambos, una franja intermedia donde hoy se está jugando la mayor competencia.

Para el mundo Bakery y cafetería, la señal es clara: el negocio ya no está solo en servir café, sino en construir momentos que justifiquen volver. Y en esa lógica —íntima, cotidiana, repetida— es donde se está definiendo el futuro del café en Chile.

Fuentes:
El Mostrador
El Desconcierto
Cafeteros Chile

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