Helados en Invierno: Una Indulgencia Consolidada

En Chile, lo que fue solo un consumo residual en las décadas de los 80’s y 90’s evolucionó en una fuerte tendencia a comienzos del nuevo siglo, para ser ya un patrón normal en la actualidad.

En los últimos años, el consumo de helado en invierno experimenta un crecimiento sostenido, impulsado por un cambio cultural que lo desliga de su asociación exclusiva con el verano. Esto responde tanto a la sofisticación del consumidor —cada vez más abierto a experiencias gastronómicas atemporales— como a la evolución del propio producto, que hoy incorpora perfiles de sabor más complejos, ingredientes locales y propuestas de mayor valor artesanal.

Y este fenómeno se afirma con datos del actual mercado. La consultora nacional Cadem Research & Estrategia, generadora de este estudio en conjunto a la prestigiosa heladería El Taller, nos entrega muy interesantes porcentajes referentes a este modelo de consumo: «Según la encuesta, un 83% de las personas consume helado durante el invierno, mientras que un 78% asegura que le gusta “mucho o demasiado”. Solo un 4% declaró que le gusta “poco o nada”. Además, el helado se posicionó como el postre preferido de los chilenos con un 35% de las preferencias, superando a otras alternativas tradicionales como las tartas o pies (22%) y las tortas (17%). Entre los sabores favoritos de los consumidores, el chocolate lidera con un 41% de las preferencias. Más atrás aparecen los berries o frutos del bosque con un 26% y en tercer lugar el sabor pasas al ron, con un 24%, confirmando que los sabores más tradicionales siguen teniendo un espacio en el paladar de los consumidores».

Y esta tendencia consolidada incluso está batallando por ser declarada oficial, porque cada 18 de julio, en pleno corazón del invierno austral, nuestro mercado local abraza el frío para rendir homenaje al helado, entendido no solo como un producto, sino como una expresión cultural, artesanal y gastronómica. Esta fecha, concebida con una mirada estratégica propia del rubro Bakery y de la heladería contemporánea, busca terminar de tensionar y finalmente romper la histórica estacionalidad del consumo. Al mismo tiempo, promueve la revalorización de ingredientes patrimoniales —desde frutas nativas hasta materias primas de origen local—, integrándolos en formulaciones que dialogan entre técnica, identidad y territorio.

En este contexto, el Día del Helado Chileno se posiciona como una verdadera vitrina de innovación y oficio, donde maestros heladeros, pasteleros y emprendedores despliegan su creatividad a través de cartas estacionales, ediciones limitadas y experiencias sensoriales que elevan el estándar del sector. Activaciones en tiendas, colaboraciones entre marcas, degustaciones guiadas y circuitos regionales convierten esta celebración en una plataforma de visibilización para toda la cadena de valor, desde el productor hasta el consumidor final.

Así, el helado se posiciona como un actor relevante dentro de la oferta invernal, integrándose con naturalidad en vitrinas, cartas y rituales de consumo propios de la temporada fría.

Fuentes:
Día del Helado Chileno
TVN Chile
CADEM / The Clinic

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