Proporcionar alternativas de cultivos para los productores de achicoria, fue el inicio para que la empresa Orafti Chile liderara el proyecto que impulsará la siembra de chía, quínoa y alforfón o trigo negro, para lograr así, diversificar el mercado y presencia de otros cultivos en el país, donde el desarrollo de ingredientes locales para la industria sea el motor para impulsar a los pequeños y medianos productores.
El proyecto calcula desarrollar a lo largo de siete años, 23 ingredientes y aditivos, 10 publicaciones científicas basadas en la producción de chía, quínoa y trigo negro que se pretenden publicar entre el 2018 y 2020, además se estima un crecimiento anual del 30% en el mercado de estos tres granos, con unos $1.366 millones de inversión en los primeros tres años.
Para la firma, este proyecto pretende abarcar entre 700 a 3.000 hectáreas en un período de tres años, logrando una mayor siembra en un corto plazo, donde la rotación de nuevas alternativas de alimentos logrará generar a la industria alimentaria más alimentos.
La empresa Belga, ya hace un tiempo introdujo un proyecto similar con la producción de achicoria en Chile, instalando sus plantas de procesos en Chillán, en la Región del Biobío, produciendo inulina a partir de tubérculos, que son usados en varios países como principal ingrediente funcional en lácteos y snacks.
Tras la llegada de Orafti en la producción de achicoria, pasó a estar prácticamente desaparecida a convertirse en uno de los tres cultivos industriales más relevantes en el país.
Esta idea de éxito, forja las bases para el proyecto de cultivo de las tres especies, con un gran potencial, ya que se estima pasar de las actuales 700 hectáreas de quínoa y 20 hectáreas de trigo negro a unas 3.000 hectáreas, en un periodo no mayor a tres años, también incorporando la novedosa propuesta de cultivo de chía, especie que casi no es cultivada en el país.
El gerente de agronomía de Beneo-Orafti Peter Guhl comenta sobre la pionera iniciativa de la compañía, «Por primera vez, la empresa en Chile toma la batuta con un proyecto nuevo en la firma. Por primera vez somos nosotros los que nos lanzamos con algo nuevo, por lo que están todos los ojos puestos sobre nosotros».
La empresa Belga es la gestora del proyecto, quienes tienen como plan postularse a uno de los cuatro polos del programa de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) “Polos Territoriales de Desarrollo Estratégico”, con el que se busca identificar materias primas agrarias con potencial de producción y transformación, con fondos estimados en $3.600 millones en los tres años.
Proyecto que cuenta con el apoyo de la Universidad de Concepción en la parte técnica y del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) , además con el apoyo de Chile alimentos y empresas asociadas al rubro de los cereales.
«Nuestra primera intención es desarrollar la materia prima con agricultura de contrato, para tener el volumen, la trazabilidad y seguridad alimentaria necesarios como para un posproceso, pensando en desarrollar ingredientes o en que estén disponibles para la industria», expresa Peter Guhl, agregando que el proyecto cuenta con procesamiento de granos bastantes avanzados.
El gerente de la compañía belga, comenta que tienen claro que el objetivo principal es diversificar los cultivos del año en Chile, pero también que los precios funcionen como commodities, por lo que no deben considerarse como escape para agricultores que han tenido temporadas difíciles en cultivo de maíz o trigo.
Este proyecto considerará también realizar un estudio agro sociológico para evaluar a qué corresponden ancestrales cultivos como quínoa, y así diferenciar cuando se llamaría ancestral y cuando no, para poder definir procesos tecnológicos que mejoren el rendimientos sin afectar los procesos ancestrales de producción.
Fuentes :
www.economiaynegocios.cl www.orafti.cl
