En Italia, donde la pizza no es solo comida sino identidad, la irrupción de la pinsería ha dejado de ser una moda pasajera para consolidarse como una evolución silenciosa pero firme del oficio.
La protagonista de este reporte es la pinsa romana, una preparación que, aunque presume raíces antiguas, ha sido reinterpretada en clave contemporánea. Su masa —mezcla de harinas (trigo, arroz y soja), alta hidratación y largas fermentaciones— responde a una demanda cada vez más clara: productos más livianos, digestivos y técnicamente refinados. En tiempos donde el comensal italiano ya no solo busca sabor, sino también bienestar, la pinsa encuentra un terreno fértil.
Y la pizzería chilena, que últimamente ha marcado la pauta en el ámbito regional, sigue haciendo noticia elaborando acá, este exquisito invento de la ciudad eterna. En lo concreto destacamos a Campo Marzio Pinsería, un bonito local ubicado en la comuna de Providencia, en la Región Metropolitana de Santiago. Ellos son especialistas certificados en la elaboración de la pinsa, un tipo de pizza en pala romana. Viajaron a autenticarse a Italia y al volver a nuestro país decidieron emprender vendiendo este novedoso producto. Son los primeros en toda América Latina que pueden ofrecer de modo legítimo esta comida que en Italia, si bien no ostenta “denominación de origen” está cerca de ser un concepto moderno bien posicionado, más que un producto tradicional jurídicamente protegido.
A diferencia de la clásica pizza napolitana, con su estructura definida por siglos de tradición y protegida por estrictas normativas. Y quizás ahí radica parte de su éxito: combina relato histórico con elasticidad creativa. La masa es la estructura base. Así la describen en su cuenta de Instagram; «La masa de la pinsa se compone de diferentes tipos de harina, con porcentajes de proteína altos y medios. Se hidrata al 83% y se hornea a temperatura media. Estos factores, entre otros, generan un resultado óptimo y balanceado: una suave, perfumada y alveolada miga interna; y una costra exterior muy delgada y crocante. Además, la masa, por sus características de hidratación, fermentación, maduración y cocción es altamente digerible».
Su forma ovalada, su textura aireada y crujiente, y su capacidad de absorber toppings sin perder estructura la convierten en un lienzo ideal para propuestas modernas: desde combinaciones gourmet hasta versiones más minimalistas. No es casual que en ciudades como Roma o Milán las pinserías proliferen con rapidez, muchas veces lideradas por pizzeros jóvenes que ven en este formato una oportunidad para diferenciarse sin romper del todo con la tradición.
Para quienes llevamos años en el mundo de la pizza, la lectura es clara: la pinsería no viene a reemplazar, sino a ampliar el lenguaje. Y en ese nuevo dialecto, hay una oportunidad concreta de negocio, especialmente en mercados donde la saturación de la pizza tradicional ya exige nuevas narrativas. Y Chile es un campo propicio para investigarlo.
Fuentes:
Campo Marzio Pinsería (Instagram)
Di Marco Italia
Experiencias Where Lunch
