Es sin lugar a dudas, y desde los tiempos de la colonia, el insumo estrella de la pastelería nacional, que a pesar de todas las nuevas tendencias es un gusto adquirido en nuestro mercado.
“El manjar continúa consolidándose como uno de los productos más representativos del gusto chileno, manteniendo una fuerte presencia en la alimentación diaria y en la repostería nacional. De acuerdo con un reciente análisis, un 73% de los chilenos consume manjar, posicionándolo como uno de los dulces más populares del país. Su uso se concentra principalmente en preparaciones tradicionales como panqueques, tortas y otros postres caseros, además de acompañar la clásica “once” chilena”, informó hace algunas semanas atrás Radio Angelina, de Los Ángeles en la región del Biobío.
Y este análisis que cita la radioemisora antes mencionada fue realizado por Corpa, la empresa de investigaciones de mercado que elaboró este reciente estudio, que también revela que este vínculo está intensamente marcado por factores emocionales. Un 60% de los consumidores afirma que lo come simplemente por gusto, mientras que un 26% lo utiliza en elaboraciones de repostería, reforzando su presencia tanto en lo cotidiano como en ocasiones especiales.
“El manjar en Chile no es masivo solo por disponibilidad, sino por construcción cultural. A diferencia de otros países donde el dulce de leche compite en más formatos o preparaciones, en Chile está fuertemente integrado a momentos específicos, como la ‘once’ o la repostería casera, que lo sostienen en el tiempo. Esa asociación cotidiana es lo que explica su profundidad y estabilidad en el consumo”, explicó a diversos medios de comunicación el economista conductual Pavel Castillo, que también es gerente de Intelligence en Corpa. “Lo que muestran los datos es que la categoría está anclada en códigos tradicionales muy sólidos. Aunque existen nuevas variantes, no logran tensionar el liderazgo del formato clásico. En este tipo de productos anclados a la cultura, la familiaridad y tradición es parte íntegra de la decisión de compra”, afirma Castillo.
En términos de hábitos de consumo, el producto se posiciona con fuerza en los momentos más tradicionales de la alimentación en Chile. Según el estudio, un 62% de los encuestados declara consumirlo “a la hora del té”, que en nuestro país es una merienda importante entre almuerzo y cena, consolidándolo como un acompañante habitual en este espacio tan característico de la cultura local. A su vez, un 42% lo integra en los desayunos y un 58% en postres, lo que da cuenta de su versatilidad y presencia transversal a lo largo del día. Además, un 44% afirma incorporarlo en celebraciones de cumpleaños, reforzando su doble rol: tanto como parte de la rutina familiar cotidiana como en instancias festivas y de encuentro.
En cuanto a preferencias, estas continúan fuertemente orientadas hacia lo clásico. El 81% de los consumidores opta por el manjar tradicional, superando con amplia diferencia a otras alternativas como el manjar artesanal (24%), las versiones sin azúcar (12%) o sin lactosa (11%). Esta inclinación por lo tradicional también se refleja en las formas de consumo: un 68% lo prefiere en panqueques y un 58% en tortas, evidenciando su estrecha relación con la repostería casera y su arraigo en preparaciones que apelan a la memoria afectiva y al gusto por lo familiar.
Finalmente, el estudio confirma que se trata de una categoría madura: casi la mitad de los consumidores (49%) no siente la necesidad de incorporar nuevos productos, aunque entre quienes sí buscan innovación, aparecen opciones como versiones artesanales, sin azúcar o con nuevos sabores.
Fuentes:
Radio Angelina
El Mostrador
Corpa
